Invierno, ya

La columna de Juan José Aranguren

El invierno. La estación más linda del año. El frío, las frazadas, las bufandas. Los sueteres y el cardigan. En invierno somos lindos, no hay humedad y podemos tener el pelo bien prolijo. En invierno, nos levantamos de buen humor, respiramos aire fresco y mientras, nos ponemos los guantes antes de salir. Miramos los ojos de la persona que amamos, tomamos chocolate caliente, leemos, comemos guiso de lentejas, paella y sopa. Revolvemos la salsa de tomate para los ñoquis del 29, nos sentimos realizados y luego nos preguntamos… ¿Por qué? Porque en invierno, no nos levantamos pegados a la cama.

En verano, la gente anda semi desnuda por la calle, casi de forma obscena. La ciudad se vuelve maloliente y pegajosa. El ser humano se desespera por amontonarse en lugares con aire acondicionado, piletas con sarro y bacterias o boliches bailables. El verano, nos vuelve promiscuos y sucios. Mientras nos hacemos agua, hay gente con ganas de hacer actividades al aire libre.

Es así, siempre están los que quieren tirarse de clavado a la pileta. Los mismos que te piden rápido la toalla porque tienen frío al salir de la pelopincho. Otro caso bastante particular, es el de los machos que andan sin remera y se quedan pegados en el sillón de cuerina.

Los fundamentalistas de las temperaturas bajas, sabemos que cuando hace calor el malestar es inmenso. En fin, no me gusta el verano. Vengan de a uno.

Verano 2017